Grupo Carinsa llena de olor y sabor el mundo

By Carinsa In Grupo Carinsa

Desde su creación, en 1993, ha llevado a cabo más de 100 proyectos de I+D+i

Un técnico de Carinsa investiga en el laboratorio de alimentación en Sant Quirze del Vallès (Barcelona).
Madrid  17 ENE 2019

Detergentes que huelen a pino, ambientadores con fragancia de colonia de bebé, yogures con sabor a fresa… En definitiva, infinidad de aromas y aditivos que reproducen sabores y olores de la naturaleza en productos de limpieza, higiene personal y alimentación humana y animal. Esta es la actividad a la que desde 1993 se dedica el grupo catalán Carinsa.

“Mi padre, Alberto Martínez, era ingeniero químico y con ayuda de mi madre formaron la empresa con un doble objetivo: crear un mundo enfocado al consumidor para hacer crecer a nuestros clientes y al mismo tiempo apostar por la sostenibilidad», cuenta Vanesa Martínez, quien, junto a su hermana Denia Martínez, se encarga desde 2005, cuando su padre falleció de forma repentina, de dirigir la compañía. Vanesa, como presidenta y directora general, y Denia, como vicepresidenta.

La firma catalana destina el 20% de su facturación y el 40% de su plantilla a la innovación

En aquel momento, Grupo Carinsa contaba con 66 trabajadores y una facturación de 8,6 millones de euros. En 2017, la plantilla superó las 150 personas y su facturación ascendió hasta los 44 millones. De 2018, todavía no tienen datos, pero confían en crecer un 20%. El 40% de sus ingresos proviene del exterior, donde tienen presencia en más de 50 países. De cara a 2025 esperan facturar 100 millones y ganar 25 millones.

Desde sus inicios, para acercarse al cliente, investigaban no solo en el ámbito del producto de Carinsa, sino que “queríamos ser los que más sabíamos del producto final del cliente”, afirma Vanesa Martínez. Esta voluntad implicaba, por ejemplo, ser especialistas en la fabricación del aroma de fresa, pero además conocer perfectamente los sistemas de producción de los chicles de fresa.

Vanesa Martínez, presidenta y directora general de la compañía.

Para ello, la compañía decidió abrir diferentes plantas piloto de fabricación de muchos productos finales de sus clientes. Muchas de ellas forman parte hoy de su departamento de I+D. “Una de las grandes patas de nuestro negocio, y parte de nuestro ADN como compañía, es la I+D+i, a la que todos los años destinamos el 20% de nuestra facturación. El 40% de nuestra plantilla está dedicada a este objetivo y el 30% de ellos son doctores. Es decir, contamos con gente muy especializada que tiene mucho conocimiento de un tema concreto”, asegura la CEO.

Desarrollos

Fruto de ello, durante sus 25 años de actividad han participado en más de 100 proyectos de investigación, de los cuales 20 están todavía vivos. “En estos proyectos nos relacionamos y colaboramos con el entorno y todos los miembros de la cadena de valor: clientes, proveedores, universidades, centros de investigación e innovación, hospitales, incluso con la propia Administración”, indica. MarruecosArgeliaMéxico o India son algunos de los países con los que Carinsa colabora estrechamente en I+D+i, además de con muchos de Europa, como Noruega.

Las patentes que han desarrollado se están explotando y continúan innovando en otras. Un ejemplo en el sector de los detergentes es Eco-Soft. Subvencionado con más 1,5 millones de euros del programa europeo Horizon 2020, es una planta de fabricación de microcápsulas ecosostenibles y biodegradables que contienen la fragancia del suavizante de la ropa, permitiendo que permanezca durante más tiempo en las prendas, y reducen la contaminación del agua en el lavado.

En alimentación, Carinsa trabaja con Marruecos en una iniciativa novedosa de elaboración de derivados cárnicos con menos grasa y sal

Con Marruecos trabaja en el primer proyecto bilateral de I+D+i entre España y el país norafricano, cuyo objetivo es fabricar derivados cárnicos saludables reducidos en grasa y sal, con las mismas características organolépticas y de textura que los elaborados tradicionalmente.

En economía circular, la compañía trabaja en la revalorización de subproductos de la industria agroalimentaria para la obtención de nuevas fuentes de proteínas para buscar soluciones a la falta de este tipo de nutriente de origen animal que pronostica la FAO para el año 2050. También desarrolla pautas nutricionales personalizadas en función de factores genéticos, genómicos y metagenómicos.

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